«Yo soy Jack el Destripador», un diario oculto desvela el misterio

En su nuevo libro, el autor Robert Smith señala que el asesino fue un mercader de Liverpool que admitió su culpabilidad en un texto de 9.000 palabras.

"Yo soy JAck el destripador"
Un diario oculto desvela el mayor misterio del siglo XIX: «Yo soy Jack el Destripador» El autor Robert Smith señala que el asesino fue un mercader de Liverpool.

Hablar de Jack el Destripador es hacerlo de un criminal cuya identidad sigue envuelta en un halo de misterio tras más de un siglo. Desde que (allá por 1888) estremeció a la sociedad británica con el asesinato de cinco mujeres, ni autoridades ni investigadores han logrado desvelar quién era en realidad. Teorías no faltan, al igual que autores que han ganado unos euros defendiéndolas en sus respectivos libros.

Ejemplo de ello fue la edición de la obra «Tío Jack», en la que un descendiente del Sir John Williams (amigo de la reina Victoria) afirmaba que este controvertido médico había sido el que había perpetrado los sádicos asesinatos.

PARA SABER MÁS: Así fueron los cinco asesinatos de Jack el Destripador

Otro tanto sucedió en 2014 cuando el investigador Russell Edwards realizó unos estudios de ADN a una prenda que llevaba puesta durante el crimen una de las víctimas de Jack el Destripador y, para asombro de muchos, aseguró haber identificado al famoso asesino en serie. Sin embargo, todas estas posibilidades han sido desacreditadas a lo largo de los años o carecían del suficiente sustento histórico para ser consideradas válidas.

Ahora, sin embargo, una nueva obra escrita el investigador Robert Smithafirma haber desvelado -de una vez por todas- el nombre y los apellidos del sádico criminal de Whitechapel.

El criminal, según Smith, fue un comerciante de algodón de Liverpoolllamado James Maybrick. Sujeto que escribió con su propia pluma un texto privado de aproximadamente 9.000 palabras en el que dejaba clara su culpabilidad: «Doy el nombre por el que todos ustedes me conocen, para que la historia pueda saber lo que el amor hace con un hombre nacido como caballero. Su servidor, Jack el Destripador».

El texto, demasiado esclarecedor para ser cierto según los más críticos, y la investigación en torno a él son analizados de forma pormenorizada en el libro «25 Years of The Diary of Jack the Ripper: The True Facts». Una obra a la que más le vale estar blindada históricamente, pues será sometida a examen por los expertos en los próximos meses tal y como le ocurrió a la de Edwards.

El comienzo

A pesar de lo asombrosa que pueda parecer esta teoría, no es precisamente nueva. De hecho, llegó hasta nuestros oídos hace unos 25 años, cuando un grupo de investigadores se toparon -casi por casualidad- con el volumen escrito por el propio Maybrick. En este caso, la sorpresa dio paso rápidamente al escepticismo, y no tardó en ser puesto en cuestión. Al fin y al cabo… ¿Cómo podría ser tan sencillo hallar la respuesta a un enigma de tal envergadura?

En todo caso, el diario llegó al gran público gracias a un antiguo comerciante de chatarra de Liverpool llamado Mike Barrett, quien afirmó que lo había obtenido a través de un amigo de la familia, Tony Devereux.

Para desgracia de todos los interesados en el caso, este último falleció poco después, por lo que la verdadera procedencia de la obra se perdió. Sin un origen claro y sin capacidad para averiguar de dónde diantres había llegado aquel escrito, en los investigadores no tardó en crecer la idea de que toda esta historia no era más que un laborioso engaño ideado por algún incauto.

Una vuelta de tuerca

El texto, no obstante, terminó en las manos del cineasta e investigador del caso Bruce Robinson. Un hombre que -según afirmó posteriormente- pasó años dedicado a profundizar en los orígenes del diario en el que Maybrickconfesaba ser Jack el Destripador.

Finalmente (y en palabras del autor de «25 Years of The Diary of Jack the Ripper: The True Facts») descubrió que había suficientes pruebas para corroborar esta teoría. Entre ellas, la casa del presunto asesino en Liverpool. Vivienda en la que -según sus pesquisas- habría sido hallado el texto de 9.000 palabras.

El "diario" de Jack el destripador.
Diario en el que ha sido hallada la confesión- The Telegraph

Robert Smith se hizo eco de estas investigaciones en la década de los 90, y en 1993 publicó una obra en la que incluía el diario original. Libro que, en su momento, no estuvo muy bien considerado.

Ahora, sin embargo, afirma que los datos están totalmente sustentados. «Cuando el diario salió a la luz, Mike Barrett se negó a dar una explicación satisfactoria sobre su procedencia, pero después de una investigación minuciosa realizada principalmente por Bruce Robinson, ahora tenemos una pista que nos lleva directamente a la casa de Maybrick», ha señalado en declaraciones a «The Telegraph».

Smith, en varias entrevistas, ha reiterado estar completamente seguro de que el documento no es una falsificación. «Nunca he tenido duda alguna de que el diario es un documento genuino escrito entre 1888 y 1889», ha señalado al diario británico.

La historia de Maybrick no tiene desperdicio. Tal y como se explica en el libro, murió en 1889 en la más absoluta opulencia. Ejemplo de ello fue que disponía de una gran propiedad conocida como «Battlecrease House», ubicada en el barrio de «Merseyside de Aigburth». De momento, poco más se sabe de él, más allá de que admitió ser Jack el Destripador.

Otra más

Sin embargo, esta teoría no es más increíble que aquella que barajó la posibilidad de que Jack el Destripador fuese Sir Arthur Conan Doyle, célebre por ser el creador del personaje Sherlock Holmes.

La curiosa teoría de Doyle es analizada pormenorizadamente en la obra «Informe policial. La verdadera historia de Jack el Destripador». En ella, Jesús Delgado Lorenzo ahonda en esta posibilidad tras dar un buen repaso a los informes policiales y médicos, además de a las declaraciones recogidas por la policía de entonces.

«Varios testimonios de uno de los crímenes declararon haber visto a la víctima momentos antes de su muerte acompañada por un hombre de unos 30 años con pelo y bigote negros, vestido con un abrigo y un sombrero altos», determina el autor en el libro.

Fuente: MANUEL P. VILLATORO ABC_Historia

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