Sant Feliu de Codines inicia los actos en recuerdo del Centenario del nacimiento de Antoni Ribera

En Septiembre de 2000 la Asociación EDENEX, organizó el que fue el último homenaje en vida al padre de al ufología española. En la foto junto a Alberto Guzmán (presidente de EDENEX). Foto: J.L. Peláez.
En Septiembre de 2000 la Asociación EDENEX, organizó el que fue el último homenaje en vida al padre de la ufología española. En la foto junto a Alberto Guzmán presidente de EDENEX. Foto: J.L. Peláez.

Mi pequeño tributo al “Viejo Dinosaurio”

Calidad humana es tener principios sólidos, que se noten en el día a día, es tener valores como la generosidad, la lealtad, la alegría, el optimismo y sobre todo saber dar a los demás, ya sea tiempo sin esperar recompensa o paga alguna; tolerar a los otros en sus creencias, luchas trabajos, no estar pendiente de los errores y no juzgar, aguantarnos las ganas, porque es muy fácil juzgar sin estar en los zapatos del otro: a lo mejor si te los pusieras te quedarías callado. Eso es calidad humana.

Y creo que esa era la principal virtud de Don Antonio, el viejo dinosaurio, una persona de buenos principios morales, una persona con humildad hacia los demás, una mortal con buenos sentimientos. Además de un ser humano con mayúsculas que pudo decidir si algo era justo o injusto y fue humilde, íntegro, confiable y responsable de sus errores.

En los tres o cuatro días que tuve la suerte de compartir junto a él aprendí mucho más de lo que cualquier amante del misterio pueda lograr en tres o cuatro años porque, además de las intrépidas aventuras e investigación que realizó alrededor de todo el globo, terrestre y submarino, él era un sabio. Y, como la tercera generación de investigadores decían entonces y algunos repiten, porque fue, ante todo, un guía y un maestro.

Pero para mí, si algo me llamó la atención, fue su erudición que procedía de su propia edad, la sapiencia de un anciano que había caído y se había levantado sin temor hasta aprender, a manera de niño, a mantenerse en pié y, finalmente, caminar seguro y firme aceptando los desaciertos como meta hacía el éxito personal.

“…una persona de buenos principios morales, una persona con humildad hacia los demás, una mortal con buenos sentimientos. Además de un ser humano con mayúsculas que pudo decidir si algo era justo o injusto y fue humilde, íntegro, confiable y responsable de sus errores.”

Y estos avatares comenzaron desde su juventud. Vivió momentos de la historia catalana que hoy parecen repetirse, también la triste Guerra y la humillación pública de algunos que se proclamaban sus amigos. Participó de la política, siempre inquieto por lo que creyó justo.

“Antonio Ribera y no Anthony Simmons”  me firmó en su primer libro sobre “platillos volantes” tipo “Corin Tellado” de poco más de treinta pequeñas y amarillentas páginas.
“Antonio Ribera y no Anthony Simmons” me firmó en su primer libro sobre “platillos volantes” tipo “Corin Tellado” de poco más de treinta pequeñas y amarillentas páginas.

“Antonio Ribera y no Anthony Simmons”  me firmó en su primer libro sobre “platillos volantes” tipo “Corin Tellado” de poco más de treinta pequeñas y amarillentas páginas. Y me lo rubricó con desdén, vehementemente, pues los pseudónimos hacía tiempo que los había dejado atrás y, estoy seguro, le recordaban a etapas de clandestinidad que había difícilmente superado.

Lo conocí por primera vez en 1982, o quizás antes, en el Primer Encuentro Nueva Era que se celebró en el flamante Palacio de Congresos y Exposiciones de la Costa del Sol. Iba acompañado del mítico Charles Berlitz, autor del famoso “Triángulo de las Bermudas”, y de una decena de ponentes más de cuyos nombres no quiero acordarme.

Sant Feliu de Codines, donde residió durante unos 30 años,  inicia los actos en recuerdo del Centenario del nacimiento del insigne escritor Antoni Ribera.

Recuerdo que, a su entrada en la amplia y concurrida “Sala Málaga“, ambos brillaban con luz propia, como con un halo alrededor. Tomé mi Reflex Pentax y les realicé, a escasos metros, varias fotos en contra-picado arrodillado en la impoluta moqueta que cubría el teatro como si de dos santos se trataran. Curioso; de un carrete de 24 fotos marca “Kodak” tan solo salió una:  la de Don Antonio Ribera.

Quién me iba a decir que 18 años después, a pocos metros de allí, yo sería anfitrión de tan ilustre y polifacético personaje. Que él iba a compartir conmigo esos inolvidables días. Que él iba a contarme los mas extraños y desconcertantes misterios que aún acompañaban al “viejo dinosaurio“. Pero esas confidencias que le persiguieron sin respuestas hasta el final de sus días, hoy me las reservo para mí. Hoy no es el día.

El valor, la valía de una persona, no se mide por con quienes andas, ni por el número de personas con quienes sales. No se mide por la fama de tu familia, por el dinero que tienes, por la marca del coche que conduces, ni por el lugar donde estudias y trabajas. No se mide ni por lo guapo, ni por lo feo que eres; por la marca de ropa que llevas, ni por los zapatos, ni por el tipo de música que te gusta. Tu valía es simplemente otra cosa.

Don Antoni Ribera en un momento de su ponencia, una disertación dedicada a recordar algunos momentos de su vida más íntima y desconocida.
Don Antoni Ribera en un momento de su ponencia, una disertación dedicada a recordar algunos momentos de su vida más íntima y desconocida.

Tu valor se mide por el sabor de boca que dejas a los demás con tu presencia y con tus comentarios. Se mide según a quien amas y según a quien dañas. Se mide según la tristeza o la felicidad que proporcionas a otros. Se mide por los compromisos que cumples y las confianzas que traicionas. Se trata de lo que se dice y lo que se hace… y si esto es dañino o benéfico.

Y estos avatares comenzaron desde su juventud. Vivió momentos de la historia catalana que hoy parecen repetirse, también la triste Guerra y la humillación pública de algunos que se proclamaban sus amigos. Participó de la política, siempre inquieto por lo que creyó justo.

Gracias a José Luis Peláez por proponer  el homenaje a Don Antonio, a Daniel Pérez por compartir su tiempo y dinero con nosotros y a todos, o mejor dicho, a casi todos los que asistieron al acto de homenaje, el último homenaje. Y especialmente a los que participaron de esas jornadas desinteresadamente como ponentes: Josep Guijarro, Vicente-Juan Ballester Olmos, Marco Antonio Benítez, Miguel Alcaraz, Miguel Ángel del Puerto, Francisco Barrera… y a los que se me olvidan -problemas de memoria que acompañan ya a mi edad-.

No olvides que tu valía se mide por la capacidad que tengas de ser compasivo y comprensivo con los demás. Por la capacidad que tengas de ver más allá de las apariencias, de valorar a las personas no por su aspecto o estatus. De ser sencillo a pesar de tener todos los medios para poder ser altivo. De dar un buen trato a todas las personas, aun a los más humildes, que son quienes más necesitan una muestra de interés, cariño o humanidad.

Donde quieras que estés… GRACIAS.

Alberto Guzmán, en Cádiz a 15 de Enero de 2020.


Enlaces recomendados:

Amplio artículo de Javier Sierra (nuestro sincero agradecimiento) https://www.javiersierra.com/biografia/periodismo/mis-personajes/antonio-ribera/

Página homenaje a del Ayuntamiento de Sant Feliu de Codines https://www.santfeliudecodines.cat/actualitat/noticies/2020/01/15/sant-feliu-de-codines-celebra-com-l-any-ribera-en-record-del-centenari-del-naixement-de-l-insigne-escriptor-antoni-ribera


 

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