“Los fotógrafos victorianos colocaban al difunto cuidadosamente en una postura erguida o recostada, a menudo sostenido con armazones ocultos o acompañado de familiares, para dar la ilusión de vida y eternidad en la imagen.”
“Los fotógrafos victorianos colocaban al difunto cuidadosamente en una postura erguida o recostada, a menudo sostenido con armazones ocultos o acompañado de familiares, para dar la ilusión de vida y eternidad en la imagen.”