En un rincón remoto de la Vía Láctea, a más de 15.000 años luz de la Tierra, los astrónomos han descubierto un objeto cósmico cuya existencia plantea más preguntas que respuestas. Bautizado como ASKAP J1832-0911, este cuerpo estelar ha captado la atención de la comunidad científica internacional por una razón extraordinaria: emite pulsos de radio y rayos X sincronizados cada exactamente 44 minutos.
