Fueron pioneros de una era brillante. Abordaban lo insólito con seriedad y respeto, sin caer en la burla ni en el sensacionalismo. Creían, cuestionaban, exploraban y compartían, siempre desde un espacio que apelaba a la inteligencia del oyente, no a su credulidad. Y lo lograban sin recurrir al sobresalto fácil.
