Con la llegada de las televisiones privadas en los años 90 se desató una feroz competencia por la audiencia, y el misterio se convirtió en espectáculo. Programas de máxima audiencia como Esta noche cruzamos el Mississippi o Crónicas Marcianas apostaron por lo paranormal como gancho televisivo, pero muchas veces lo envolvieron en un sensacionalismo que desvirtuó el verdadero espíritu de la investigación del misterio.
