Otra rama del misterio de las autopsias se hunde en la tradición medieval y moderna de los vampiros. En distintas regiones de Europa del Este el temor al no-muerto llevó a pobladores y científicos de época a realizar exhumaciones con propósitos casi forenses. Las crónicas relataban cada hallazgo sin explicación racional: cadáveres hallados con “sangre fresca” en el cuerpo y uñas nuevas que crecían sobre las viejas.
