Göbekli Tepe: ¿Quién lo Construyó, Cuándo y Por qué?

Göbekli Tepe es probablemente el primer templo del mundo… un sitio prehistórico, sito a unos 15 km de la ciudad de Sanliurfa, sureste de Turquía. Único en su clase por su fecha de construcción cuya antigüedad es, como mínimo, de 12 mil años, hacia el año 10.000 A.C.

Arqueológicamente ha sido clasificado como un sitio de la pre-cerámica Neolítica, período (c. 9600-7300 A.C.). Göbekli Tepe se compone de una serie de estructuras. principalmente circulares, y otras en forma de óvalo en la cima de una colina. Las excavaciones comenzaron en 1995 por el Prof. Klaus Schmidt con la ayuda del Instituto arqueológico alemán. Hay restos arqueológicos que prueban que estas instalaciones no fueron utilizadas para uso doméstico, sino principalmente para unos propósitos rituales o religiosos. Posteriormente se hizo evidente que Gobeklitepe consiste en no sólo uno, sino muchos de estos templos de la edad de piedra. Además, las excavaciones y resultados geo-magnéticos  revelaron que hay por lo menos 20 instalaciones, que en términos arqueológicos se pueden llamar un templo. Basado en lo que ha sido descubierto hasta ahora, el principal patrón parece ser dos enormes pilares monumentales en el centro de cada instalación, rodeado de cerramientos y muros, con más pilares en cada uno de esos montajes.

Los pilares son en forma de T que oscilan entre los 3 y los 6 metros de altura. Los arqueólogos interpretan ésas formas de T como  seres humanos estilizados, debido principalmente a la representación de las extremidades humanas que aparecen en algunos de ellos. Lo que también aparece en estas estatuas de piedra mística, son tallas de animales, así como símbolos abstractos, a veces presentados en una combinación de escenas.

Serpientes, jabalíes, zorros, grullas, patos silvestres son los más comunes. La mayoría de ellas fueron tallada en las superficies planas de estos pilares. Por otra parte, también encontramos algunas esculturas tridimensionales, en la forma de un depredador que representa a un León que desciende en el lado de uno de los pilares en forma de T.

En 1994, Klaus Schmidt descubrió en Turquía unas construcciones erigidas en el Neolítico que podrían ser los templos más antiguos del mundo

El  método utilizado para la preservación de Gobeklitepe realmente ha sido la clave para la supervivencia de este increíble sitio. Quien construyó este magnífico monumento, aseguró  su supervivencia a lo largo de miles de años al rellenar los diferentes enclaves enterrándolos profundamente, mediante el uso de una increíble cantidad de material. Todo ello condujo a una conservación excelente.

Cada pilar en forma de T varía entre 40 a 60 toneladas de peso, dejándonos perplejos al pensar cómo lograron semejante hazaña monumental. ¿En un tiempo cuando eran difíciles de conseguir herramientas de mano incluso simples, cómo consiguen estos bloques de piedra, y cómo las levantaron? La complejidad de los planos desarrollados de estos templos representan otro enigma para los arqueólogos. ¿Tenemos que cambiar nuestra visión de cómo y cuándo comenzó la historia humana civilizada?  La trama se complica…

Por otra parte, también encontramos algunas esculturas tridimensionales, en la forma de un depredador que representa a un León que desciende en el lado de uno de los pilares en forma de T.
Por otra parte, también encontramos algunas esculturas tridimensionales, en la forma de un depredador que representa a un León que desciende en el lado de uno de los pilares en forma de T.

Tal como hemos dicho, se asienta en un canto de montaña en el sudeste de Turquía, a sólo 13 kilómetros de la antigua ciudad de Urfa, cerca del tradicional sitio del jardín del Edén. Aquí, durante los últimos 10 mil años, sus secretos han permanecido ocultos debajo de un montículo artificial, en forma de vientre de tierra de 300 m por 200 m de tamaño. La agricultura y la ganadería apenas eran conocidos cuando Göbekli Tepe fue construido en medio del paisaje fértil del suroeste de Asia supuestamente por cazadores y recolectores primitivos, cuya única existencia giraba en torno a la supervivencia del día a día.

Jabalíes, zorros, escorpiones, serpientes y grandes felinos, pueblan los pilares de Göbekli Tepe. Todas eran bestias peligrosas que acechaban los asentamientos humanos de la región. Schmidt postula que podía tratarse de espíritus guardianes, cuya función era proteger a las figuras humanas representadas en los pilares.

En el libro Göbekli Tepe: Génesis de los dioses, se proporcionan evidencias que lo relacionan con los mitos de los vigilantes del libro de Enoc y los Anunnaki de Mesopotamia. Mito y leyenda son recuerdos de los constructores de Göbekli y su impacto en el aumento y avances de la civilización. Algunos creen que fue construido por una población de cazadores-recolectores aún con miedo después de un devastador cataclismo que casi destruye el mundo, un impacto de un cometa que la ciencia reconoce que tuvo lugar hace unos 12.900 años.

Göbekli Tepe: Génesis de los dioses
“Göbekli Tepe: Génesis de los dioses” un libro de Andrew Collins baraja diferentes hipótesis que nos conecta con seres de otros mundos, Anunakis y seres antropomórficos de tiempos diluvianos.

Pero claramente hubo otras razones para la construcción de Göbekli Tepe. Sus recintos de piedra sirvieron, muy probablemente, de templo central, pasando los chamanes entre los pilares centrales de los recintos para entrar en trance. Estos monolitos enormes, a veces de 5,5 metros de altura y con un peso de 16.5 toneladas por pieza, actuó como portales hacia otro mundo, caminos a los reinos invisibles,  puertas en el sentido más amplio de la palabra. Y su objetivo: apuntar en el horizonte local de Deneb, a la estrella más brillante de Cygnus, que marcó el inicio de Gran Rift de la vía Láctea. En este momento Deneb actuaba como hoy lo haría la  estrella polar, la estrella más cercana al polo celeste durante cualquier época particular. Incluso después de que Deneb dejó de ser estrella polar alrededor 14.000 A.C., debido a los efectos de precesión (el lento bamboleo del eje de la tierra a través de un ciclo de aproximadamente 26.000 años), su lugar fue ocupado por otra estrella de Cygnus, Delta Cygni, que ocupó el cargo hasta alrededor del 13.000 A. C.

alguno de ellos podría ser más antiguo que los cuatro excavados hasta la fecha, remontándose a finales de la última glaciación, hace unos 15.000 años; sería, por tanto, 5.000 años anterior a las primeras evidencias de agricultura.
Alguno de los “templos” podría ser más antiguo que los cuatro excavados hasta la fecha, remontándose a finales de la última glaciación, hace unos 15.000 años; sería, por tanto, 5.000 años anterior a las primeras evidencias de agricultura.

Mires donde que mires en Göbekli Tepe comprobamos que sus constructores compartieron un sentido de conexión con el cosmos. De los extraños pictogramas e ideogramas en las varias piedras, que son símbolos que se asemejaban a las letras C y H, a la división en docenas  de piedras en los diferentes recintos, existe evidencia poderosa que estos templos de 11.000 años resuenan la influencia de los cielos celestiales. Los glifos H parecen que se relacionan con un viaje del chamán desde este mundo a otro mundo, mientras que los glifos de C son similares a la representación del creciente  lunar lo que significa la transición de un ciclo lunar al siguiente.  Invariablemente las estructuras son de forma ovoides, con una longitud proporcional a la anchura de 5:4, números que podrían apuntar en el conocimiento profundo de la construcción de Göbekli de tiempo cósmico, usualmente asociado al círculo no habiendo  sido entendido ese sentido hasta los tiempos de Platón.

Göbekli Tepe fue un centro religioso en el Neolítico, lo que lo convertiría en el templo más antiguo de la historia; al menos seis milenios anterior al complejo megalítico de Stonehenge,

Para National Geographic, las interpretaciones son mucho más conservadoras:

Las investigaciones de Schmidt

Schmidt había leído el informe de un arqueólogo de la Universidad de Chicago, que en la década de 1960 descubrió un montículo con restos arqueológicos en los alrededores de una aldea cercana a Urfa. En su opinión, el lugar no tenía gran interés, y sólo destacó la presencia de algún cementerio medieval y varios artefactos de sílex. Pero Schmidt tuvo una corazonada y quiso comprobarlo personalmente.

Schmidt y su equipo empezaron a buscar el lugar, al principio sin éxito. «Nos detuvimos sin ver rastro arqueológico alguno, sólo las huellas de los rebaños de ovejas y cabras». Al fin, a 14 kilómetros de la ciudad de Sanliurfa, localizaron un montículo que los lugareños llamaban Göbekli Tepe, «colina panzuda». Schmidt se dio cuenta enseguida de que el montículo no era natural, sino resultado de la actividad humana. En su superficie hallaron fragmentos dispersos de piedra caliza y gran cantidad de astillas de sílex: «Mientras nos aproximábamos a la colina, la superficie comenzó a brillar […]. Era como una alfombra de miles de cristales de fuego: fragmentos de artefactos producidos por el hombre».

 Desde 1994 las excavaciones han sido dirigidas por el Instituto Arqueológico Alemán y los científicos turcos del Museo de Sanliurfa, bajo la dirección del arqueólogo alemán Klaus Schmidt (1995-2000: Universidad de Heidelberg; desde 2001: Instituto Arqueológico Alemán). Según Schmidt, los fragmentos de piedra que se encontraban en la superficie lo llevaron a deducir inmediatamente que aquel era un sitio prehistórico.
Desde 1994 las excavaciones han sido dirigidas por el Instituto Arqueológico Alemán y los científicos turcos del Museo de Sanliurfa, bajo la dirección del arqueólogo alemán Klaus Schmidt (1995-2000) Universidad de Heidelberg; desde 2001: Instituto Arqueológico Alemán. Según Schmidt, los fragmentos de piedra que se encontraban en la superficie lo llevaron a deducir inmediatamente que aquel era un sitio prehistórico. El profesor Schmidt falleció en el año 2014.

En cuestión de minutos se hizo evidente la importancia del descubrimiento. Los arqueólogos pronto tropezaron con fragmentos de grandes bloques tallados e identificaron asimismo restos de escultura. La decisión de Schmidt estaba tomada: «Mi plan, que en este otoño era visitar aún muchos yacimientos neolíticos, se evaporó rápidamente en vista de este descubrimiento. ¿Cómo era posible que este lugar hubiera pasado desapercibido hasta ahora?».

Pilares y relieves

Las excavaciones se iniciaron al año siguiente y sacaron a la luz unas impresionantes construcciones megalíticas: al menos veinte círculos de pilares de piedra caliza, en forma de T, que presentaban determinadas características humanas y estaban decorados con una serie de relieves de animales, algunos muy refinados. Los análisis demostraron la enorme antigüedad del yacimiento, que se sitúa en torno a 9000-7500 a.C., es decir, en pleno Neolítico.

Las prospecciones geofísicas en Göbekli Tepe han mostrado que el yacimiento tenía 90.000 metros cuadrados de extensión y que aún quedan sepultados otros quince recintos.

El conjunto está formado por varias estructuras sucesivas, construidas una encima de la otra. Aunque todavía no es posible establecer una secuencia cronológica clara, resulta evidente una fase más antigua en la que los pilares son más grandes, elaborados y ricos en relieves. Los monolitos de mayor tamaño (colocados en el centro de las estructuras) debían tener originalmente una altura de 5,5 metros y estaban tallados en una sola pieza que podía pesar 40 toneladas. En la fase más reciente se redujo el tamaño de los pilares y éstos se anclaron en el suelo con menos habilidad. Los relieves eran de menor calidad y las estructuras aparecían rodeadas de muros rectangulares. Al final, la actividad en Göbekli Tepe cesó por completo en torno a 7500 a.C.

¿Era un santuario?

En 2000, Klaus Schmidt expuso la teoría de que Göbekli Tepe fue un centro religioso en el Neolítico, lo que lo convertiría en el templo más antiguo de la historia; al menos seis milenios anterior al complejo megalítico de Stonehenge, en Gran Bretaña. Según Schmidt, el complejo habría sido construido por grupos de cazadores-recolectores que peregrinaban periódicamente desde un área de doscientos kilómetros a la redonda para celebrar rituales asociados a las fuerzas animales que se representaban en los pilares del complejo.

fue un centro religioso en el Neolítico, lo que lo convertiría en el templo más antiguo de la historia; al menos seis milenios anterior al complejo megalítico de Stonehenge, en Gran Bretaña.
Todo apunta a que fue un centro religioso en el Neolítico, lo que lo convertiría en el templo más antiguo de la historia; al menos seis milenios anterior al complejo megalítico de Stonehenge, en Gran Bretaña.

La interpretación de Schmidt se basa en los relieves labrados sobre los pilares de Göbekli Tepe. Estos pilares –comparables con los de los cercanos templos de Nevali Çöri, anegados por una presa de reciente construcción– parecen figuras humanas estilizadas, sin cabeza, con brazos esculpidos a cada lado y acabados en unas manos que se dirigen hacia el vientre, cubierto con una especie de taparrabos. Todos miran hacia el interior del círculo, «como en una reunión o una danza». Según Schmidt, representan el inframundo. La falta de cabeza se relacionaría con la costumbre de retirar los cráneos de las sepulturas. El enterramiento de las estructuras también resulta intrigante: ¿Perdían su poder espiritual con el tiempo? ¿O la ceremonia estaba asociada a algún hecho o personaje, como el jefe de un clan?

Teoría revolucionaria

Schmidt cree que el descubrimiento de Göbekli Tepe cambia nuestra comprensión del desarrollo del Neolítico. Frente a la tesis convencional de que la invención de la agricultura propició el paso a un modo de vida sedentario, Schmidt considera que en el caso de Göbekli Tepe el motor del cambio fue la religión. Fueron grupos de cazadores-recolectores seminómadas los que comenzaron a asentarse en la zona para almacenar y defender sus fuentes de comida con el objetivo de proveer al templo. Sin embargo, estudiosos como Ted Banning han puesto en duda que Göbekli Tepe fuera exclusivamente un centro religioso y no un asentamiento, así como que sus constructores fueran cazadores-recolectores, pues se han hallado pequeños molinos y hoces de sílex, propios de agricultores.

Las prospecciones geofísicas en Göbekli Tepe han mostrado que el yacimiento tenía 90.000 metros cuadrados de extensión y que aún quedan sepultados otros quince recintos. Al parecer, alguno de ellos podría ser más antiguo que los cuatro excavados hasta la fecha, remontándose a finales de la última glaciación, hace unos 15.000 años; sería, por tanto, 5.000 años anterior a las primeras evidencias de agricultura.


Fuentes: News.com.au, Natonatl Geographic, gobeklitepe.info, varios autores. EDENEX. “Göbekli Tepe: Génesis de los dioses”  de Andrew Collins

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